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Fuente - Origenes de Bruselas

Procedencia: documento local inventariado en las carpetas de trabajo de Curiositas Mundus.

Ruta original local: P:\Documentos\CuriositasMundus\Tours\Orígenes de bruselas\origenes.docx

Documento original: origenes.docx

Fecha de importación: 2026-07-08

Ciudad/tour relacionado: Bruselas / Origenes

Tipo estimado: guion_existente

Estado: fuente_bruta_importada_pendiente_revision_factual

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Nota de uso: conservar como fuente de trabajo. Este material contiene recorrido contable, pero varias afirmaciones fundacionales, legendarias o de cronologia urbana requieren contraste.

Texto original extraído

Metro Saint Catherine.

(Nos movemos hacia la rueda del puente)

Puede que quienes estáis aquí presentes hayáis llegado a este lugar en metro, o quizá a pie. Pero, ¿cuántos viajeros saben hoy que esta estación estuvo ocupada por los muelles de un puerto interior y numerosos muelles de carga en la Edad Media? Barcos de fondo plano, descargando ladrillos, piedras, heno, carbón, etc. Esta zona era probablemente la más animada de la ciudad. Estaba repleto de marineros, estibadores, armadores, mercancías de todo tipo y viajeros que esperaban los frágiles botes destinados a Amberes. Era una ciudad dentro de una ciudad. Un lugar donde hoy en día la actividad del antiguo puerto ha desaparecido por completo. Hoy sólo se ve un estanque y una fuente en honor a Jules Anspach (alcalde de Bruselas de 1863 a 1879) con San Miguel figurando en lo alto. Sin embargo, encontré algunas casas que todavía nos permiten encontrar puertas de sótanos inclinadas hacia la calle que aún muestran sus muy típicas placas con el nombre de la empresa. En diciembre, ahora se convierte en un importante distrito de entretenimiento con las 'Maravillas de invierno' que atraen a miles de turistas. Pero, ¿cuántos de ellos conocen todavía la peculiar historia de esta parte de la ciudad cercana al antiguo convento de Bruselas? Santa Catalina fue una santa ocupada porque se la reconoció como patrona de los barberos, carreteros, zapateros, alumnos y estudiantes de pañería, hilanderos, genealogistas, molineros, abogados, enfermeros, oradores, filósofos, fontaneros, alfareros, predicadores, molinillos, sastres, teólogos, torneros pero también, y sobre todo, chicas que buscan casarse...

Además todo esto, al fondo del puerto existía un puente giratorio, que separaba en dos el puerto, cuyo mecanismo de apertura podemos ver aquí mismo. Fue movido a esta zona, en lugar de dejarlo en la punto donde se encontró, un poco más arriba, por imposibilidad de dejarlo ahí, ya lo que lo encontraron al empezar las obras del metro, después de que hubiera quedado enterrado al eterrar las dársenas.

Black Tower.

La Torre Negra debe su conservación a un gran defensor del patrimonio de Bruselas: Charles Buls (alcalde de 1881 a 1899). Durante la construcción del puerto interior de Bruselas en el siglo XVI, la torre pasó a ser propiedad privada. En 1887, la prensa de Bruselas compartió un descubrimiento increíble en el barrio de Sainte-Catherine: el de una torre negra desconocida para todos los arqueólogos. Un posadero local, propietario del estaminet “La Tourette”, declaró entonces a cualquiera que quisiera escuchar que la torre era conocida hasta por el más ignorante de los comerciantes locales de cangrejos de río. A partir de febrero de 1888, Buls dio un paso adelante y, con la ayuda del arquitecto de la ciudad, Victor Jamoet, este importante e imponente vestigio de la Edad Media se salvó de la destrucción pasando a manos de la ciudad de nuevo.

El primer recinto defensivo de piedra se construyó durante la primera mitad del siglo XII. La puesta en marcha de este proyecto se atribuye, al duque de Brabante y conde de Lovaina Henri I (1190-1235), quien no tuvo la oportunidad de ver la obra terminada. Esta importante construcción es una punto álgido en la configuración de una ciudad embrionaria. Después de su finalización, el espacio urbano se convirtió así en una zona completamente cerrada. Los habitantes se concentraron en un espacio reducido que les obligó a depender del mundo rural para su suministro diario, pero la ciudad quedó finalmente protegida, tanto el mercado (donde el Senne dejaba de ser navegable- ile Saint- Géry), como el culto (Saint-Géry y Sainte-Gudule) o los poderes ducales (Coudenberg) y municipales.

Este primer precinto incluía un territorio de unas 80 hectáreas para un perímetro de 4 kilómetros. La obra defensiva presentaba siete puertas de acceso:

  • la puerta Sainte-Catherine (actual Calle Santa Catalina);

  • la puerta de Laeken (rue de Laeken);

  • la puerta Warmoesbroek (Rue d'Assaut);

  • la puerta de Treurenberg (place de Louvain);

  • la puerta Coudenberg (rue de Namur);

  • Steenpoort (Bulevar del Emperador);

  • la puerta de Overmolen (jardín de los olivos).

Al parecer, desde el siglo XI, ya existían siete “linajes”, siete familias nobles, que se habían instalado en los alrededores del castro, y tomaron una gran importancia en la ciudad. Tanta, que si la muralla tenía siete puertas, es para que cada uno de los linajes pudiera guardar una de ellas. Para la segunda muralla, que se construyó en el siglo XIV, la “tradición” continuó y se les dio también la tarea de guardar cada una de las siete puertas a un linaje diferente. Es estas puertas se construyeron torres que servirían, entre otras cosas, como cárceles.

Place Saint Catherine.

Vemos la iglesia de Saint Catherine, en sus alrededores tendríamos los antiguos muelles de la sal y del grano, de la dársena Saint Catherine, una de las más antiguas del puerto “interior” de Bruselas y que ha seguido funcionando hasta mediados del siglo XIX. En este distrito encontraríamos la grua y la balanza comunal, dos de las fuentes de ingresos más importantes de los duques de brabante. La grúa era era una gran rueda en cuyo interior caminaban personas para mover el mecanismo de elevación y ha funcionado hasta mediados del siglo XIX. La balanza pública permitía pesar las mercancías y gravarlas con impuestos antes de meterlas en la ciudad. Juan I cedió estos ingresos al Magistrado de Bruselas en 1288 tras la batalla de Worringen (Colonia).

Place Sainte Catherine mantiene la torre de la antigua iglesia, cuya entrada daba a la rue Sainte-Catherine. Esta torre fue salvada de la destrucción en 1893, no así como la iglesia, que no paraba de sufrir los embates de las “mejoras urbanísticas” de la zona, como el soterramiento del río, y fue destruida unos años antes, dando paso a la construcción de la actual inglesia, creada por Joseph Poulaert. Pero los tiempos cambian: el vecindario inmediato de este remanente sirvió para la construcción de la primera central eléctrica de Bruselas (1902). La iglesia actual d

Pero: adentrémonos en la ciudad. Estamos a punto de atravesar la puerta Sainte-Catherine.

Saint Gery.

Llegamos a la “Isla Grande” de Saint-Gery. Una mezcla de historia y leyendas, pero que tiene mucho que ver con los orígenes de la ciudad.

Carlos de Francia había sido destituido de la realeza en el año 954, a la muerte de su padre Luis IV, siendo expulsado por lo tanto del reino de los francos. El emperador del Sacro Imperio Germánico, Otto II, le designa duque de la Baja Lorena (o Lotaringia) en el 977. La idea del emperador era crear una zona defensiva contra el rey de los francos, Lotario, en la zona que rodeaba a la actual Bruselas. Así, en la corte de Uccle se presenta el embrión de una ciudad, y Carlos de Francia viene a crear un castro e instalarse a las islas que se repartían entre la place Fontainas y la “rue du pont de la Carpe”, por la que hemos entrado a la isla. Aquí había una parroquia dedicada a San Gaugerico de Cambrai (Saint Gery), la cual se dice que fue fundada por él mismo en el siglo VI. Si sabemos que Carlos creó una capilla en el castro y que fue ampliándose con el paso de los siglos, pero que sería demolida en 1799. Sin embargo de la iglesia original del siglo VI no existe prueba alguna. A la capilla llegaron los restos de Santa Gúdula traídos por el propio Carlos de Francia. Por todo esto, en el siglo XX se estableció que la fundación de Bruselas fue el año 979.

Esta Isla estaba conectada a “tierra firme” con tres puentes.

Rápidamente, al estar el centro de poder (una corte Ducal, nada menos) en ente sitio, comerciantes de la ruta de Brujas a Colonia se establecieron por este lugar, haciendo crecer la ciudad rápidamente.

Su hija, Gremberge, condesa de Bruselas, se casa con Lamberto I de Lovaina, y el hijo de ambos, Lamberto II, en 1047 crea un capítulo de canónigos en honor a Santa Gúdula y, durante su mandato, también se mueven los restos de esta Santa desde Saint Gery hasta la entonces capilla de San Miguel. Restos que, durante la reforma cristiana, fueron desenterrados y dispersos por varios puntos del mapa europeo. También mueve su residencia a la colina de Coudenberg. Tanto el poder político como el eclesiástico han abandonado la isla y la parte baja de la ciudad en favor de la parte alta, creando un gran revuelo entre los comerciantes, ya que las decisiones políticas y comerciales se alejaban de ellos. Así ya no tenía tanto sentido vivir en la isla, y se movieron a “tierra firme”, congregando por los alrededores de San Nicolás.

Después de la destrucción de la Iglesia de St. Gery, se rescató una “pirámide” de la abadía de Grimbergen y se trajo aquí, creándose una fuente. Después, en 1881, se creó un mercado cubierto dejando la pirámide en su interior.

Place Bourse.

Aún queda restos del antiguo Convento de los Recoletos, que significa “los que vuelven a la regla inicial”, es decir, la de San Francisco de Asís. Fue creado en 1224 después de que el capítulo de Santa Gúdula hubiera dado permiso a los Frailes menores a construir aquí una capilla. A los recoletos y a los Capuchinos se les tenía mucho cariño en Bruselas que se “consagraron” o dedicaron al servicio de bomberos, así como sirvieron muchos otros servicios logísticos a la ciudad. Fue aquí donde se depositó el cuerpo de Egmont por primera vez en 1568. Después hablaremos de él.

En la revolución francesa se destruyeron convento e iglesia (1797), para dar paso al mercado de la mantequilla. No fue hasta varios años después, con el soterramiento del río Senne y la consecuente creación del Boulevard Aanspach, que construyeron este gran edificio dedicado a la Bolsa de Valores, y en cuya fachada podemos ver colaboraciones de August Rodin.

Iglesia San Nicolás.

Al moverse el comercio a esta zona, resulta lógico que crearan una iglesia dedicada al patrón de los comerciantes, San Nicolás. No queda clara la fecha de su creación pero las primeras menciones que se han encontrado a esta iglesia son del 1174.

Saqueada por los Calvinistas en el siglo XVI y convertida en iglesia parroquial a principios del 17, es la única iglesia del centro de Bruselas que conserva el grupo de pequeñas casas pegadas a ella.

La torre de la iglesia se derrumbó por primera vez en 1397. Se reconstruyó pero fue destruida por el bombardeo de 1695, por parte de Luis XIV, el cual destruyo una parte importante de Bruselas y tuvo repercusión internacional, por bombardear una ciudad indefensa en lugar de una fortaleza. La torre se volvería a reconstruir en 1714, pero la estructura de la iglesia se había debilitado y la torre cayó ese mismo año. Aunque han existido planos para reconstruirla de nuevo, la idea fue abandona tiempo atrás. Todavía podemos ver una bala de cañón perteneciente al bombardeo incrustada en una columna en el interior de la iglesia.

En cuato a la lechera, situada al pie de la calle de la mantequilla, viene de una leyenda. Cuanto los bruselenses que, por las noches, el fantasma de una lechera deambulaba por la ciudad contando, a todo el que la escuchara, el fraude al que sometía a los ciudadanos en vida: No solo utilizaba una medida más pequeña de la que decía, sino que además aguaba ligeramente la leche. El clero decidió desenterrar el cadáver de la lechera y encontraron su cuerpo devorado por las alimañas.

La estatua estaba inicialmente ubicada en el parque de Bruselas, pero fue muy dañada en la rebelión de 1830 y, al crearla de nuevo, decidieron ubicarla aquí. Según una antigua tradición, si una mujer joven lanzaba una moneda y conseguía colarla dentro de la abertura del cántaro, recuparaba la virginidad.

Grande Place (1).

Primera parada: Ayuntamiento y Museo de la Villa.

Esta plaza surge como el primer mercado de alimentos de la ciudad. Con el tiempo, fue añadiendo otros usos: Este era el “foro” de la ciudad. También el lugar donde se aplicaba “la justicia del príncipe”. Sin olvidar que era el lugar donde se celebraban (y se celebran) una gran parte de las festividades de la ciudad. El resumen: El centro de la actividad económica, política y social de los Bruselenses. Sin embargo, no estamos viendo la plaza original, pues fue destruida casi por completo durante el bombardeo de 1695. ¿Qué edificios quedaron en pie? Toda la fachada del ayuntamiento, y la Casa del Rey.

(contar lo que sabemos del ayuntamiento y de la casa del rey. Como curiosidad y para hilar nuestra historia: Encima de la puerta del ayto., de los cintos santos, el de la derecha es Saint Gery. También para hilar podemos comentar que en esta plaza es donde se ejecutó a Egmont y Horns, sin resolver aún el misterio)

Tanto la estatua de Egmont y Horns como las que están encima de la puerta del ayuntamiento, son de Charles Auguste Fraikin.

Grande Place (2).

Segunda parada: Karl Marx y Víctor Hugo.

(contar aquí lo que ya sabemos de estas casas, si se tiene tiempo añadir más cosas de la plaza o de otras casas).

Galerías Saint Hubert.

(no nos adentramos mucho, y contamos lo que sepamos de la construcción de la misma. Si tenemos tiempo llegamos hasta Neuhaus y hablamos de los origines del praliné belga).

Carillón.

La cultura del carillón en Bruselas se remonta a varios siglos. En el siglo XVII, la ciudad contaba con 9 carillones, incluido un carillón comunal instalado en el campanario de la iglesia de San Nicolás. En la actualidad, la Región de Bruselas cuenta con 5 carillones, 2 de ellos para conciertos.

La mención más antigua de un carillón en la actual Catedral de los Santos Miguel y Gúdula data de finales de la década de 1490. El número de campanas de este instrumento fue aumentando progresivamente. En 1762, el edificio contaba con un carillón de 40 campanas. Fueron requisadas en 1793, durante la Revolución Francesa. Desde 1975, la torre sur de la catedral alberga de nuevo un carillón, compuesto por 49 campanas, propiedad de la ciudad de Bruselas. Toca una melodía cada cuarto de hora y se utiliza para los conciertos dominicales organizados por la asociación Tintinnabulum, responsable de su gestión técnica y artística. Los concertistas proceden alternativamente de Flandes y Valonia.

El segundo carillón de concierto de la entidad bruselense pertenece al Parlamento Federal. Consta de 37 campanas y fue instalado en 1987 en el tejado de la Casa de los Parlamentarios, situada detrás de la Cámara de Representantes. Durante décadas, el instrumento se utilizó principalmente de forma automática, tocando una u otra melodía representativa del norte y del sur del país al paso de la hora. Desde 2012, se ofrecen conciertos de carillón en fechas simbólicas (Día de la Música, Fiesta Nacional, apertura del año parlamentario, Día del Armisticio, Día del Rey, fiestas de las comunidades flamenca, francesa y germanófona).

El tercer carillón más grande es el que estamos viendo ahora mismo. Inaugurado en 1965, consta de 24 campanas, 23 de carillón (11 de las cuales son visibles desde el exterior) y una campana que sirve para anunciar la hora (mediante un jacquemart). Toca automáticamente dos melodías que se alternan de una hora a otra, con fragmentos a intervalos de cuarto y media hora.

Por último, cabe destacar la presencia de un carillón automático en el campanario del Ayuntamiento de Woluwe-St-Pierre (18 campanas) y en el campanario de la iglesia de Notre-Dame du Finistère de Bruselas (8 campanas). Estos diversos instrumentos contribuyen a la decoración sonora de los barrios vecinos. No hay que olvidar que el programa de conservación de la cultura del carillón de Bélgica también forma parte del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad declarado por la Unesco en 2014. Este programa abarca setenta y seis ciudades y pueblos de Bélgica y treinta países.

Contando solo con los carrillones de más de 23 campanas, en Bélgica se han contabilizado 99 de ellos actualmente.

(podemos contar más cosas aquí si se quiere: guerras mundiales, Leopoldo II y el Congo, u otras relacionadas con los personajes del carrillón. También está bien nombrar de nuevo a Egmont, continuando el “misterio” que resolveremos al final).

Place Royal.

(Un buen sitio para pararse aquí sería en las ventanas desde las que se ve el palacio de Coudenberg, o en las escaleras de la capilla, o si se quiere andar menos después, se puede ir por el patio de los museo y parar justo al llegar a la plaza).

Fue a partir del siglo XIII que los duques de Brabante, probablemente cansados de viajar entre sus diferentes lugares de residencia, comenzaron a quedarse permanentemente en Bruselas. El palacio de Coudenberg, bien situado en la colina, era el lugar ideal si se tienen en cuanta las comunicaciones con el resto del Ducado. El tejido urbano evolucionó fuertemente gracias a la vida económica existente en la antigua Steenweg, que discurría a lo largo del palacio de los duques de Brabante, siguiendo un recorrido que hoy en día es la rue de Namur.

El título de “Duque de Brabante” fue creado en el siglo XII por Federico I Barbarroja, Emperador del Sacro Imperio Romano, para Enrique I de Brabante, descendiente directo de Carlos de Francia y su hija, Gremberge, que si recordamos se casó con Lamberto I de Lovaina, creando así el condado de Lovaina y Bruselas. Con el título de Duque se Brabante se ampliaron tierras y poder, pasando en el siglo XIV a la casa de Borgoña cuando Juana de Brabante pierde a su segundo marido sin haber tenido descendencia, por lo que nombra herederos a su sobrina, Margarita de Flandes, condesa de Flandes, y a su marido, Felipe el atrevido, Duque de Borgoña. Gracias a esto, en el siglo XV, el Brabante, Borgoña, Flandes, etc. Vuelven, cual hijo pródigo, al Sacro Imperio por medio del matrimonio de María de Borgoña con Maximiliano I. Y para aquellos que quieran saber cómo llega todo esto a manos española, quizá recordéis que Carlos V es nieto de María de Borgoña por la parte de estas tierras y, por el lado español, hijo de Juana de Castilla. Y en manos españolas continuó hasta que el imperio se divide a la muerte de Carlos II.

El palacio de Coudenberg sufrió un gran incendio que lo destruyó casi por completo. De entre los resto, quedan las paredes del Aula Magna, donde Carlos V se Emancipó en 1515 y, más adelante, abdicó en favor de su hijo Felipe II. La capilla que Carlos V había construido en memoria de sus Padres, y donde se guardaba el tesoro de la orden del toisón de oro, se salvó del incendio, pero sería destruida después porque no “pegaba” con el estilo de las nuevas construcciones que se harían en la plaza.

(para hilar con el siguiente punto, se puede habar de los baqllesteros que tienen aquí su sede, y de Godofredo de Bullón)

Iglesia Sablón.

Cerca del Quartier des Arts, el Sablon estaba situado no lejos de las murallas de la primera muralla de la ciudad. El Hospital de San Juan, propietario del terreno, lo convirtió en cementerio en 1299 y cedió una parte en 1304 a un gremio de ballesteros, que se comprometió a construir allí una capilla

Según la leyenda que cuentan los historiadores del cristianismo en Bélgica y los Países Bajos, Beatrice Soetkens es una joven pobre que ve una aparición de la Virgen María. Ésta ordenó a Beatrice Soetkens que trajera una estatua de la Virgen de Amberes a Bruselas. Beatrice llevó a cabo su misión en 1348 en una barca y junto con su marido (o un barquero) remontaron el Senne. Consiguieron continuar su viaje a pesar de la falta de viento y de que fueron interceptados por un sacerdote, que de repente se quedó paralítico. En este sentido, esta leyenda se considera milagrosa y forma parte de la devoción popular en Bruselas.

Beatrice y su marido fueron recibidos en Bruselas por Juan III de Brabante y el gremio de ballesteros. Este último ayudó a la pareja a instalar la estatua de la Virgen en la capilla del Sablon. Más tarde, sobre esta capilla se construyó la iglesia de Nuestra Señora del Sablón. Como curiosidad, es una de las pocas iglesias que veréis por aquí que no tiene ni ha tenido torre nunca, por lo que nunca tuvo campana.

La fiesta popular conocida como el "Ommegang de Bruselas" hace referencia en parte a la leyenda de Beatrice Soetkens. Se cuenta que en 1348 se organizó una procesión religiosa para celebrar la llegada a Bruselas de la estatua robada por la joven. Desde entonces, el Ommegang se celebra cada año para conmemorar este acontecimiento.

Mas adelante, ya en el siglo XVI, Carlos V entra a Bruselas para presentar a su hijo Felipe II. Los siete linajes organizan un gran desfile en su honor, con las profesiones y los gremios, las ordenes militares, se hacen justas y torneos de ballesteros en su honor, etc., etc. Así, en homenaje a este desfile, la fiesta del Ommegang se unifica y, a día de hoy, el último jueves de Julio y el martes anterior, se representan los dos defiles: El de la virgen del sablón, y el recibimiento a Felipe II.

(Es una buena idea nombrar que es la sede de los guardianes del Santo Sepulcro si se ha hablado de Godofredo anteriormente. Se puede hablar también los tour et taxis, de chocolates, del palacio de justicia y aprovechar para hablar de Leopoldo II, etc).

Petit Sablón.

Hemos ido siguiendo la pista de Egmont a lo largo del tour (aquí hablamos de quién era Egmont y la guerra de religiones, la leyenda del duque de Alba, etc.).

Esta pequeña plaza, creada sobre el antiguo cementerio del hospital de San Juan, que se había convertido en una plaza pavimentada, fue idea del alcalde Charles Buls, al que hemos visto en la plaza Agora junto con su perrito, en el 50 aniversario de la independencia de Bélgica. Para los Bruselenses fue una figura excepcional. Fue el alcalde que más empeño puso en conservar el patrimonio (la torre negra se conservó gracias a él), siendo firme opositor de las reformas del Rey Leopoldo II, y que decidió mostrar a los Bruselenses a los héroes de la ciudad. Recuperó la estatua de Egmont y Horns, que originariamente se había expuesto cerca de la Maison du Roi, pero que al reformar ésta había quitado y abandonado en un sótano, y creó en este lugar una fuente para ellos. También se hicieron diez estatuas de grandes figuras de la ciencia y la libertad que vivieron en el siglo XVI.

Philippe de Marnix de Sainte-Aldegonde (1538-1598), homme d'État, militaire, poète, polémiste, théologien et pédagogue par Paul De Vigne

Abraham Ortelius (1527-1598), mathématicien et géographe, par Jef Lambeaux

Bernard van Orley, (c.1491-1541), peintre, par Julien Dillens

Jean de Locquenghien (1518-1574), bourgmestre et amman de Bruxelles, par Godefroid Van de Kerckhove

Mercator (1512-1594), cartographe, par Louis Van Biesbroeck

Dodonée (1518-1585), botaniste, par Alphonse de Tombay

Cornelis de Vriendt, (1518-1578), sculpteur et architecte, par Jules Pecher

Henri de Brederode (1531-1568), patriote bruxellois, par Antoine-Joseph Van Rasbourgh

Louis van Bodeghem (c.1470-1540), architecte, par Jean Cuypers

Guillaume le Taciturne, prince d'Orange (1533-1584) par Charles Van der Stappen

Y, finalmente, y conmemorando el comercio que hizo nacer a esta ciudad, más de 30 artistas trabajaron en crear las 48 estatuas que representan 48 oficios y gremios diferentes.

Los Cuatro Coronados (era la unión de albañiles, canteros, escultores y pizarreros en un solo oficio) (un compás, un plano desenrollado, una pieza de escultura a los pies y herramientas de albañil y pizarrero), de Godefroid Van den Kerckhove.

Los Panaderos (pala), por Emile Namur

Los cerveceros (árbol), por Jean-françois Van den Kerckhove

Los tapiceros (carrete con hilo), por Albert Desenfans

Los carniceros (alfanje y equipo en el cinturón), por Edmond Lefever

Los salazoneros (pescado y barril pequeño), por Charles Geefs

Los molineros (rueda de molino y molino), por Guillaume Charlier

Los doradores (paleta, pincel y cubo de mordiente), por Louis Van Biesbroeck

Los guanteros (guantes en la mano y tijeras en el cinturón), por Louis Van Biesbroeck

Los Graissier (ganso y una botella), de Polydore Comein (1848-1907)

Los Orfebres (relicario y jarrón), por Emile Namur

Los Passmentiers (cordón y floche), por Émile Namur

Los Ebanistas (cepillo y compás), por Augustin Van den Kerckhove

Los bordadores y peleteros (abrigo de piel), por Armand Cattier

Los toneleros (aro de madera), por Jules Courroit

Los cuchilleros (cuchillo en vaina), por Julien Renodeyn

Los Légumiers et Scieurs (sierra), por Albert Hambresin

Los Barberos y Cirujanos (olla y caja de instrumentos), por Jean-Baptiste Martens

Los pañeros y zapateros (paño y cinturón de zapatos), por Robert Fabri

Comerciantes de vino (botellas, copas y barriles), por Albert Hambresin

Cerrajeros y relojeros (reloj y manojo de llaves), por Jean Cuypers

Pintores, orfebres y vidrieros (paleta y pincel), por Antoine-Joseph Van Rasbourgh

Los fruticultores (cesta de fruta), por Albert Hambresin

Guarnicioneros y carroceros (sillín y camilla), por Robert Fabri

Los sastres (ropa y tijeras), por Armand Cattier

Los tejedores de lana (lanzadera), por Benoît-François Wante

Los barqueros (remos, cuerda y ancla), por Edouard Laborne

Los carpinteros (hacha), por Augustin Van den Kerckhove

Fripiers (sombrero y paño), por Augustin Van den Kerckhove

Los tejedores y comerciantes de paños (lanzadera), por Eugène de Plyn

Los herreros (martillo), por Eugène Cambier

Los Merciers (escamas y madeja de lana), por Polydore Comein

Los fabricantes de cinturones y alfileres (cinturones), por Antoine-Joseph Van Rasbourgh

Los tintoreros (olla en la mano, vasija y hornillo en la base), por Charles Geefs

Los esquiladores, pañeros y pañeros (fuerzas o tijeras), por Eugène de Plyn

Zapateros (botas y zapatos), por Louis Van Biessbroeck

Los comerciantes de pescado de agua dulce (redes y pescado), por Jean-André Laumans

Los marineros (par de zapatos), por Jean-André Laumans

Los arcabuceros (arcabuz y yunque), por Jean-François Van den Kerckhove

Los fabricantes españoles de sillas de cuero y de pelucas (silla), por Jules Courroit

Los curtidores (piel de buey), por Albert Desenfans

Los Sombrereros, Foulons y Brandeviniers (sombrero), por Jules Cuypers

Los torneros de sillas, techadores y cesteros (balaustres torneados y cestas de mimbre), por Antoine-Joseph Van Rasbourgh

Caldereros y fundidores (olla, lata y martillo), por Jef Lambeaux

Las gradas (pala), por Jef Lambeaux

Los techadores (escalera), por Albert Desenfans

Los Fontaneros (rollo de plomo y fuelle), por Jules Cuypers

Los Armourers, Heaumiers y Fourbisseurs (espada y casco), por G. Van den Kerckhove

(Si ha sobrado tiempo, se puede llegar hasta el mirador del palacio de justicia o a los jardines de Egmond pero, en principio aquí terminamos el tour).